La pasión de Fabrice, a la manera de un moderno alquimista, es lo misterioso que encierra la combinación del metal y los cuatro elementos -aire, agua, tierra y fuego-, para lograr la transparencia y el color. Lo frágil y lo translúcido. Óxidos y grisallas, estaño y plomo, cobre y vidrio. Lo que hiere y lo que conmueve, en una alquimia de belleza.
Un espacio mágico de transformación de los elementos y del hombre que los fabrica.